Los caminos del vino

Su excelente ubicación geográfica le permitió a Uruguay consolidarse en los últimos tiempos como un privilegiado productor de vinos de nivel internacional, no sólo de la región, sino también del mundo.

Su zona de viñedos abarca los paralelos 30 y 35 de latitud Sur, al igual que en Argentina, Chile, Australia y Nueva Zelanda, cuyas cepas y etiquetas son reconocidas en el mundo entero. Tanto la región Litoral como la región Central poseen innumerables bodegas cuyo número y producción aumenta año a año. Estas se ubican principalmente dentro de los departamentos de Colonia, Carmelo, Canelones, Rivera y Montevideo.

De suelo arcilloso, con sol todo el año y con lluvias y temperaturas medias que lo describen como un país de clima templado, en Uruguay los viñedos descansan en tierras pedregosas o a lo largo de llanuras que presentan leves ondulaciones y que se parecen muchas veces a las regiones francesas que dieron origen a cada una de las cepas que llegaron hasta aquí.

Además del extraordinario conocimiento y calidad humana de quienes hacen el vino uruguayo, el clima y el suelo lograron armonizarse de manera perfecta para que verdaderos tesoros de uva merlot, cabernet sauvignon, malbec y tannat hayan logrado premios internacionales en los últimos certámenes y encuentros de la especialidad. Sin lugar a dudas, la mezcla de estos factores hace de Uruguay un destino ideal para los amantes del buen vino, ya que pueden incorporar a sus vacaciones y al tiempo de ocio la posibilidad real de recorrer las distintas bodegas turísticas que permiten al visitante degustar los cada vez mejores vinos uruguayos.

En los últimos tiempos se han formado distintas asociaciones que comunican a bodegueros y a particulares con el objetivo de satisfacer el creciente interés de uruguayos y extranjeros por los vinos de este bello país. Así, las bodegas que promueven lo que se ha denominado Los Caminos del Vino vienen trabajando firmemente para mejorar sus instalaciones y construir o reciclar sus edificios con nuevas salas de degustación, museos del vino, restaurantes y boutiques con productos exclusivos que confirman que a Uruguay el vino llegó para quedarse.

 

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